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Aspecto del cielo durante el mes de noviembre

Ya cada vez estamos disfrutando de cielos más limpios. Aún a costa del frío, pero también con mayor comodidad al ponerse el Sol más temprano. La ropa de abrigo y los pañuelos para quitar el relente de la noche de nuestro instrumental forma parte de nuestro equipaje habitual para observar el cielo. Las constelaciones otoñales van situándose en el cielo mostrando todo su esplendor sirviendo de guías al espectacular cielo de invierno dibujado por constelaciones como Tauro, Auriga y Orión las cuales aparecerán en poco tiempo.

NOTA PREVIA: Los mapas expuestos están realizados con el programa gratuito Stellarium y se conforman hacia mediados del mes a las ocho de la noche, hora peninsular española. Es decir a las 19 horas en Tiempo Universal.

Observando hacia el Norte

Aspecto del horizonte Norte durante el mes de noviembre

Comenzamos por las guardas de la Osa Menor (las dos estrellas más brillantes de la constelación tras la Polar) que van perdiendo altura sobre el horizonte y se encuentran orientadas hacia el oeste. Precisamente por el oeste aparece la constelación del Dragón con su cabeza en forma de trapecio acercándose a la constelación de Hércules que poco a poco va a ir desapareciendo a lo largo de la noche. 

Por su parte la Osa Mayor roza el horizonte y no resulta visible a menos que dispongamos de horizonte  limpio y sin obstáculos. Justo al norte de la Polar aparece la constelación de Cefeo con su forma de casa invertida. Un poco más al este brilla la preciosa constelación de Casiopea, esta vez mostrando su forma de “3” y llena de objetos curiosos. Si observamos desde cielos oscuros podremos hacer un ángulo recto entre Casiopea y la Osa Menor y en el vértice común de los lados aparecerá un conjunto pequeño de estrellas que constituye la débil constelación de Camelopardalis, la Jirafa difícilmente visible desde cielos suburbanos pues está compuesta por estrellas de magnitudes entre 4.5 y 5 las más brillantes.

Hacia el noreste aparece la constelación de Perseo y a medida que avance la noche veremos en el horizonte noreste como aparece una brillante estrella, Capella, de la constelación de Auriga, luce así anunciando el invierno que está por llegar.

 

Observando hacia el Este

Aspecto del horizonte Este durante el mes de noviembre

Por el horizonte Este brilla en su plenitud, baja aún por el horizonte la brillante Capella de la constelación de Auriga, el Cochero. Un poco más elevada sobre el horizonte aparece la constelación de Perseo con su famosa estrella eclipsante Algol. Si nos fijamos cuando acaba la “pierna” de Perseo pueden distinguirse a las Pléyades a escasa altura sobre el horizonte. 

A gran altura aparece la constelación de Andromeda con el gran cuadrado de Pegaso. Justo debajo aparecen dos pequeñas constelaciones, una más débil, el Triángulo y otra más brillante, Aries. Es un buen momento para localizar a la Galaxia de Andrómeda y a la Galaxia del Triángulo en la constelación que lleva su nombre.

Por el horizonte sureste emerge la constelación de la Ballena, Cetus. Una constelación no muy distinguible desde las ciudades contaminadas pero digna de observar desde el campo por su extensión. Entre la Ballena y el cuadrado de Pegaso aparece Piscis con su hilera de débiles estrellas que acaban en un característico pentágono.

 

Observando hacia el Sur

Aspecto del horizonte Sur durante el mes de noviembre

La parte sur del cielo está dominado por la constelación de Acuario y de Capricornio. Sus estrellas no son demasiado brillantes como para distinguir las constelaciones desde la ciudades pero se observan con mucha nitidez desde núcleos suburbanos. 

La estrella más brillante de la zona es Fomalhaut, baja en el horizonte y perteneciente a la constelación del Pez Austral. Un poco más al este de Fomalhaut, tres estrellas de la cuarta magnitud forman un triángulo alargado que constituye la constelación del Escultor. Merece la pena reconocerla pues en ella se sitúa la impresionante Galaxia del Escultor conocida como NGC 253.

Hacia el suroeste van perdiendo altura sobre el horizonte la constelación del Escudo y el Águila y toda esa maravillosa franja que constituye la Vía Láctea. Las tres pequeñas constelaciones que se sitúan al norte de Altair (la estrella más brillante de la constelación del Águila), La Flecha (Sagita), Delfín y Caballito (Equuleus) aún le quedan algunas horas para ponerse tras el horizonte suroeste.

 

Observando hacia el Oeste

Aspecto del horizonte Oeste durante el mes de noviembre

El declinar de los tiempos veraniegos y las buenas temperaturas ya se muestra en el cielo del Oeste por estas fechas. El Triángulo de Verano va apuntando hacia el horizonte oeste aunque aún tardarán un tiempo en desaparecer por completo. Lo que si comprobamos es como la Corona Boreal roza el horizonte y la constelación de Ofíuco se pone en él.  La constelación de Hércules aún puede observarse durante algunas horas y observar en ella el magnífico cúmulo globular M13.

Realmente no es mala época para observar las constelaciones “veraniegas” de la Lira, el Águila o el Cisne. Su menor altura en el cielo permite una observación más cómoda para recorrer toda esa parte del cielo con unos prismáticos. Incluso notaremos mayor comodidad si usamos un telescopio.

Podemos aprovechar, además, a seguir toda la franja del cielo que ocupa la Vía Láctea. A primera hora de la noche podremos empezar por la zona del Escudo y del Águila, subir hasta el Cisne y ver como termina en el horizonte este una vez hemos pasado por Casiopea. ¡Es maravillosa!

 

Cenit

Aspecto del Cenit en noviembre

El cenit está ocupado por la pequeña, pero interesante, constelación del Lagarto que parece centrarse mientras Deneb (la estrella más brillante del Cisne) aún se mantiene bien alta sobre el horizonte y Andrómeda Pegaso cortejan a la pequeña constelación. La Vía Láctea cruza el cenit en todo su esplendor.

 

LLUVIA DE ESTRELLAS FUGACES LAS LEÓNIDAS

La lluvia que destaca este mes son las conocidas como las Leónidas. Dicha lluvia se produce como consecuencia de la entrada en nuestra atmósfera de partículas a alta velocidad (70 km/hora) procedente del cometa Tempel-Tuttle. La visibilidad se sitúa entre el 6 y el 30 de noviembre, una gran franja de días pero que tiene su máximo en la madrugada del 17 de noviembre. Podríamos observar hasta 20 meteoros por hora, suelen ser rojizos y dejan estela verdosa. Siempre es bueno buscar cielos oscuros para ello.

 


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