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La magnífica zona del cielo ocupada por Antares en el Escorpión (Fotografía: Francisco Rodríguez – www.astroilusion.es)

El siempre agradable cielo de verano nos permite contemplar multitud de objetos con bastante tranquilidad. El firmamento nos ofrece constelaciones realmente preciosas en esta época del año que, al recorrerlas, nos dejan una sensación de placidez. Una de ellas es la constelación de Scorpio (El Escorpión). Su característica forma, muy similar a la del arácnido, esconde algunos rincones dignos de ser observados con unos simples prismáticos. Su estrella principal, Antares, (“Anti-Marte”) ya destaca por su particularidad pero sus alrededores no dejan de ser menos interesantes. En este post, daremos un breve paseo alrededor de Antares. y te animo a hacerlo con unos prismáticos en una de estas cálidas noches veraniegas.

La constelación del Escorpión.

ANTARES

Antares. Su nombre proviene de Anti Ares y hace referencia al “rival de Marte” por su color y brillo y porque tanto la estrella como el planeta se encuentran en el cielo cada dos años aproximadamente. Se conoce que los egipcios la tuvieron muy en cuenta a la hora de construir sus templos estando, algunos de ellos, preparados para que la luz de esta supergigante roja pudiera verse desde ellos.

Es visible desde ciudades con mucha polución con un color anaranjado centrando la constelación del Escorpión. Brilla como una estrella de primera magnitud pero realmente su brillo es variable en tres décimas (de la 0.9 a la 1.2). Es una estrella casi 900 veces mayor que el Sol (en nuestro Sistema Solar sobrepasaría la órbita de Júpiter), con 15 veces su masa y 10000 veces más luminosa. Se encuentra situada a unos 550 años luz de nosotros. Es posible que un futuro lejano Antares explote como una supernova.

Antares y Marte en el verano de 2017 (Fotografía: Francisco Rodríguez – www.astroilusion.es)

CÚMULOS GLOBULARES EN LOS ALREDEDORES DE ANTARES

Tomemos ahora unos prismáticos o un pequeño telescopio y demos un paseo por sus alrededores. Podremos observar tres cúmulos globulares, dos de ellos muy asequibles y el tercero puede convertirse en un reto para ser observarlo con pequeño instrumental. Se tratan de los cúmulos M4, M80 y el más débil del trío, NGC 6144.

Pero, ¿qué es un cúmulo globular? A grandes rasgos es una concentración esférica de cientos de miles de estrellas en la parte final de sus vidas que se encuentran unidas entre sí gravitacionalmente y que orbitan en torno a las galaxias. Detallemos, uno por uno, los tres cúmulos globulares que queremos observar en las cercanías de la estrella Antares.

Carta de Localización de los tres cúmulos globulares

 

M4

Zona del cielo de Antares, M4, a la izquierda de Antares y NGC 6144 arriba de la estrella

Comencemos con el cúmulo más brillante de la zona. M4 fue inicialmente observado con detenimiento por el francés Chéseaux en 1746 y 18 años después lo incorporó Messier a su romántico catálogo. También recibe la designación de NGC 6121. Se sitúa a un grado y medio al “sureste” de Antares. Brilla con magnitud 5.6 y en cielos realmente oscuros pueden verse a simple vista. Yo lo he conseguido ver sin ayuda instrumental en ocasiones. Aunque su tamaño (35´de arco) lo hace casi tan grande como el de la Luna Llena con nuestro instrumental lo veremos más reducido pero, aún así, es un objeto de cielo profundo destacado.

Cuando lo observas con unos prismáticos o un pequeño telescopio se distingue como una mancha borrosa sin detalles alguno y con cierto aspecto amarillento, pero si usas un telescopio de mayor diámetro se pueden distinguir estrellas individuales pertenecientes al cúmulo de magnitudes 11 y 12. De hecho M4 fue de los primeros cúmulos en distinguirse estrellas pertenecientes a él. La luz que observas de él partió hace más de 7000 años, cuando la agricultura empezaba a asentares en los valles del río Eúfrates. Merece la pena observarlo porque no tiene pérdida, siendo visible desde cielos urbanos sin excesiva contaminación.

 

M80

M80 fotografiado desde el centro de la ciudad de Sevilla

El siguiente cúmulo globular tiene magnitud 7.2 y se sitúa a 33000 años luz de nuestro Sol. Fue descubierto por Charles Messier en 1781 (incluido en su catálogo con el número 80) y tiene un diámetro de unos 95 años luz. Se puede observar a unos cuatro y grado y medio al “noreste” de Antares. Es un cúmulo globular con alta densidad de estrellas que también recibe la designación de NGC 6093. Una de ellas se convirtió en nova en 1860 llegando a alcanzar la magnitud 7.0 Para su observación se requiere de unos prismáticos medianos o mejor aún, un pequeño telescopio, pero no es complicado verlo a pesar de no ser demasiado grande, ocupa unos 9 minutos de arco en fotografías.

Se sitúa a mitad de camino entre Antares y Graffias (Beta Scorpii), en concreto a casi cuatro grados y medio al noroeste de Antares. Nos podrá parecer un cúmulo globular pequeñito en comparación con M4 pero, pese a su tamaño, es un objeto brillante. Su núcleo es muy denso y luminoso, siendo la diferencia de luz entre el centro del cúmulo y el borde (lo que se conoce como gradiente luminoso) muy acusada. Este efecto puede verse usando un telescopio pequeño (de 80mm en adelante) y con medianos aumentos. El núcleo resulta muy brillante debido a la gran cercanía de las estrellas que lo componen. En este cúmulo se han observado dos novas. Una de ellas, en 1860, la llamada T Scorpii, alcanzó la magnitud 7.0 (más brillante que todo el cúmulo) y pudo ser observada durante casi un año.

 

NGC 6144

Zona ampliada de M4 y NGC 6144 en la parte superior de la fotografía. (Fotografía: Francisco Rodríguez – www.astroilusion.es

Situado a medio grado de Antares, el tercer cúmulo globular que vamos a observar es el más débil y pequeño de todos. Su magnitud es 9.6 y su diámetro no llega a dos minutos de arco. Esto supone que, aquí si, deberemos usar un telescopio. Aconsejaría uno de 80 mm de diámetro al menos para detectarlo y diámetros mayores para observarlo con detalle. Este cúmulo también se encuentra a una distancia “similar” al anterior, en torno a 30.000 años luz de nosotros y su diámetro es de unos 70 años luz. El observarlo con medios modestos es un reto no imposible y además, una vez que se consigue nos llenará de gratitud. Puede verse como una pequeña manchita casi estelar.

La constelación del Escorpión nos ofrece muchos objetos de interés que iremos tratando poco a poco en el blog pero no dejemos pasar la oportunidad de observarla en esos días de vacaciones en los que podamos disfrutar de un cielo limpio. ¡Nos sorprenderá!


 

 

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