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La Luna creciente atravesando el cúmulo de las Hyades en Tauro en abril de 2016

Es indudable que una de las imágenes más bonitas que podemos ver en el cielo es la de la Luna solamente iluminada por un débil creciente pero mostrándonos el resto de su disco con un característico color gris. Ese color ceniza que vemos en el disco lunar se debe a que la Luna refleja la luz recibida de nuestro planeta después de que los rayos de luz procedentes del Sol incidan sobre nuestro planeta. Esa luz la conocemos como luz cenicienta (por el color ceniza) y parece como si la Luna nos anticipara todo lo que nos mostrará en los días siguientes.

El doble reflejo que causa la luz cenicienta

 

Luna menguante desde la ciudad.

La luz cenicienta se observa en los primeros (2-3 días) y en los últimos días de la lunación, poco tiempo después del atardecer o del amanecer.  Es decir varios días antes o después de la Luna Nueva. Cuanto más temprana o tardía sea la lunación (cuanto menor sea la parte iluminada) más espectacular se mostrará. Si lo observamos al atardecer (fase creciente) la Luna se situará sobre el horizonte oeste y si la observamos antes del atardecer (fase menguante) la veremos sobre el horizonte este. Pero hay que tener presente que será visible durante un período pequeño de tiempo, poco más de una hora más o menos. Para su observación solo se requieren nuestros ojos pero la visión de la Luna con unos prismáticos o un pequeño telescopio es realmente maravillosa. Con independencia de lo que podemos ver en el terminador lunar, es decir el lugar que separa la zona iluminada de la oscura y donde se disfruta verdaderamente de la orografía lunar, podremos distinguir mares, cadenas montañosas, cráteres y otras formaciones lunares bastante interesantes.

La luz cenicienta en la Luna sería comparable a cuando los paisajes de la Tierra son iluminados al estar la Luna en su fase Llena. De hecho, desde la Luna se verá una Tierra casi “Llena”. Debido al efecto de rotación de la Tierra, nuestro planeta visto desde la Luna crece a la vez que la Luna decrece cuando la observamos nosotros. Por tanto cuando la Luna está en sus primeros días de su ciclo la Tierra está casi en la fase llena observada desde la superficie de nuestro satélite. Eso sí, ¡casi 3.7 veces más grande que como vemos la Luna aquí! ¡Menudo espectáculo!

La luz cenicienta de Leonardo.

La explicación de este fenómeno óptico no llegó hasta el siglo XV. Se creía que esa luz podría provenir de la misma Luna o bien un reflejo de la luz solar, incluso se planteó que era luz reflejada del vecino planeta Venus. El primero que dio una explicación correcta sobre la luz cenicienta fue el teólogo y filósofo alemán Nicolás de Cusa (1401-1464) y posteriormente el genial Leonardo da Vinci (1452-1519).

Este último dio la explicación en el Codex Leicester hacia 1510. Leonardo pensaba que la Luna tenía atmósfera y océanos repletos de agua pero sugirió, correctamente, que esa luz provenía de la Tierra aunque, eso sí, pensaba que el mayor reflejo procedía de los océanos terrestres, algo que hoy sabemos que no es cierto.

Una débil Luna Creciente y Venus en febrero de 2015.

Para fotografiar la luz cenicienta recordemos que hay que hacer una exposición un poco más larga de lo habitual para la Luna. Yo suelo emplear 1 segundo de exposición con un teleobjetivo de 135 mm e ISO1600. La zona iluminada de la Luna quedará sobrexpuesta pero la luz cenicienta saldrá bastante bien. Como siempre, dependiendo del equipo que tenga cada uno, es conveniente hacer distintas fotografías con distintas variaciones hasta que consigamos una fotografía para nuestro albúm personal. Desde luego será bonito ver que hemos fotografiado el reflejo de la luz de nuestro planeta en la Luna. Atrévete a distinguir los mares a la luz de la Tierra. ¡Emocionante!

 

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