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La Galaxia del Sombrero en Virgo uno de los objetos protagonistas de los cielos de Junio asequible con pequeño instrumental.

Los cielos de junio combinan las constelaciones primaverales con esos cielos de verano envueltos por la grandeza de la Vía Láctea. Es un buen mes para buscar y observar muchos objetos de cielo profundo. El único inconveniente que podríamos buscarle es lo tarde que oscurece pero, en contrapartida, la temperatura es más agradable para poder alargar nuestras sesiones de observación y sin que nuestros instrumentos puedan sufrir como ocurre en los meses invernales. Veamos, por cada punto cardinal, que podemos encontrarnos en el Firmamento.

NORTE

Las guardas de la Osa Menor, las dos estrellas más brillantes tras la Polar, van ganando altura conforme avanzan los días llegando tomar su posición más alta a mediados de mes. La constelación de Casiopea roza el horizonte alcanzando su punto más bajo y tomando, ahora, la forma de “W”. Cefeo va ganando altura paulatinamente y se muestra como si fuese una pequeña casita completamente tumbada hacia la izquierda. Al noroeste, la brillante Capella ya roza el horizonte y nos dice adiós hasta el próximo invierno. La Osa Mayor va cruzando el cielo del noroeste mientras que al noreste aparece el característico trapecio de la constelación del Dragón. No lejos de ese trapecio que constituye la cabeza del Dragón, aparece brillando Vega, de la constelación de la Lyra, señal inequívoca de que el Verano está llegando como lo muestra la “cruz” de la constelación del Cisne que emerge brillante sobre el horizonte noreste.

 

OESTE

Al oeste podemos encontrarnos una declinante y débil constelación de Cáncer con su característico cúmulo abierto de “El Pesebre” o M44, pero ya cercana al horizonte. Justo al norte de esta constelación vemos el asterismo característico de Leo, ya con la “cabeza” apuntando hacia el horizonte. De cualquier forma mantiene alta sobre la zona suroeste del cielo permitiéndonos disfrutar de las galaxias contenidas en ella, como el famoso “Triplete de Leo” visible con cielos oscuros con pequeños telescopios y con prismáticos de buena abertura. Y también perdiendo altura la hilera de estrellas característica que forma la constelación de la Hydra

 

 

 

SUR

La parte Sur del cielo está dominada y marcada por la brillante estrella Spica de la constelación de Virgo. Esta constelación se mantiene a una altura sobre el horizonte lo suficientemente asequible como para que podamos resolver las galaxias que contiene, muchas de las cuales pueden resolverse con instrumentos pequeños. Mundos realmente distantes que no debemos dejar de observar. Un poco al suroeste tenemos al trapecio que distingue la constelación de Corvus, el Cuervo, junto a la débil y difusa constelación de Cráter. Al otro lado, al sureste, ya aparece la imponente constelación del Escorpión con su brillante estrella roja Antares y sus “pinzas” en forma de un arco de cuatro estrellas. Al norte de ella, como un rombo deforme, aparece la constelación de Libra una desconocida constelación con algunas estrellas dignas de observarse con prismáticos. La constelación de Ofíuco también se levanta alta sobre el horizonte y a gran altura la estrella anaranjada Arturo de la constelación del Boyero.

 

ESTE

El horizonte Este constituye la mejor parte del cielo de junio. Es el previo al fascinante cielo que podremos disfrutar en verano. Vega domina el cielo con su brillo en la parte noreste, brillando como estrella principal que es de la pequeña constelación de la Lyra. Algo más baja en altura la constelación del Cisne formando una cruz con Deneb como estrella más brillante. Y justo en el Este y apareciendo a poca altura sobre el horizonte, aparece Altair, la más brillante de la constelación de Águila y estrella vecina situada a “solo” 16 años luz de nosotros. Si elevamos ahora nuestra vista y pasamos en altura a la estrella Vega podremos ver un trapecio de estrellas relativamente brillantes que conforman el cuerpo central de la constelación de Hércules. Toda una zona impregnada de Vía Láctea, objetos de cielo profundo, estrellas dobles y variables y un triángulo formado por Vega, Deneb y Altair que es conocido como el triángulo de las noches que quedan por venir, “El Triángulo de Verano“.


 

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